14 de abril de 2021

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El poder de la credibilidad

TRAGEDIAS ANUNCIADAS

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Organización<br />

Por Óscar Henao Giraldo Noviembre 19

En Colombia las tragedias causadas por el hombre y la naturaleza, se han vuelto parte del paisaje, las hemos naturalizado por falta de sentido común, esa particular manera de los griegos actuar ante situaciones anómalas o en alertas tempranas que mitigan los impactos de las emergencias; situación poco usual en nuestros gobernantes, ellos lo hacen una vez ocurren los desastres y omiten las recomendaciones como la del aforismo popular “ es mejor prevenir que tener que lamentar”
Hace poco recordábamos la tragedia ocasionada por la erupción del nevado del Ruíz cuya avalancha borró literalmente la población de Armero con sus veinticinco mil habitantes, hecho lamentable que pudo mitigarse con acciones preventivas frente al peligro que como espada de Damocles amenazaba la vida a sus pobladores, tristemente la indiferencia, la desidia, el egoísmo y la cicatería serían las responsables de la gran debacle ocurrida hace treinta y cinco años dejando como testimonio un inmenso llano plagado de cruces.

Otra alerta ignorada por funcionarios fue la de el eje cafetero en 1999, cuando desde los organismos de socorro lanzaban alertas sobre la inminencia de un movimiento telúrico de gran magnitud, y la necesidad de aplicar políticas de prevención y planes de contingencia como la exigencia del cumplimiento de las normas de sismo resistencia, la respuesta fue la flexibilización de las mismas y hacerse los de las gafas, autorizando licencias sin mayor control que en últimas fueron las trampas mortales que como castillo de naipes cayeron inmisericordes sobres sus moradores, sumándole al país otra de las muchas tragedias anunciadas.
Asistimos hoy a la tragedia anual que siempre ocurre por razones climatológicas. La alta densidad pluviométrica, es decir, la enorme cantidad de agua lluvia sobre las regiones ocasiona inundaciones, desplazamientos, perdida de cultivos y lo mas paradójico es que a pesar de saberlo no se activan los mecanismos de prevención y mitigación de estas situaciones que afectan cada año el agro, principalmente sus vías terciarias. Ahora la región caribe es la protagonista de otra tragedia anunciada gracias al huracán iota, el archipiélago soporta además de los embates de la naturaleza, la fuerza del olvido y la postración de ser una de las regiones insulares mas dependientes del continente.

Es importante aclarar que Su único sustento es el turismo venido a menos con la pandemia, los gobernantes de turno les faltó sentido común y no estimularon la producción local, como por ejemplo la industrialización piscícola y otros productos autóctonos de la isla. Cabe anotar que los servicios meteorológicos lanzaron sus alarmas y muy tarde se produjo la reacción continental para tempranamente actuar y disminuir el impacto económico y social con tareas puntuales de prevención y protección a la población isleña que hoy padece la furia de la naturaleza y el desdén de sus gobernantes. Como conclusión hay que levantar la voz para exigir políticas eficaces que minimicen los daños colaterales de los fenómenos naturales desbordados por la acción humana..

Finalizo con la siguiente máxima “ La vida es una tragedia para los que sienten y una comedia para los que piensan”.
Jean de la Bruyere

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