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¡LES HEMOS DADO LA ESPALDA A NUESTROS NIÑOS!

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  • El 18 de mayo se conmemora el octavo aniversario de la tragedia que enlutó a Fundación, Magdalena, y a todo un país: 33 niños y una mujer murieron calcinados en un bus que se prendió en llamas. Luego de 8 años de ocurrido este hecho, la historia sigue repitiéndose día a día en las vías del país. 

  • La ausencia de seguridad vial, otra trampa de la pobreza. Entre el año 2010 y el 2021 dejamos que 2.957 niños menores de 15 años perdieran su vida en un siniestro vial. 

  • De los 2.957 niños, al menos el 73% de ellos murieron en completo estado de indefensión, es decir, como peatones, usuarios de bicicleta y usuarios de moto. El 39% murieron como peatones (1.144 niños); el 10% montados en una bicicleta (285 niños); 24% en una moto (700 niños); 23% en un vehículo de 4 o más ruedas (693 niños), mientras que otro 4% (13 niños) iban en otro tipo de vehículo o no se tiene información.

  • En 2021, la mortalidad de los niños menores de 15 años se concentró en niños como usuarios de motocicleta y como peatones. No obstante, el 24% de los niños menores de 15 años que murieron viajaban en un vehículo de 4 o más ruedas.

  • A tenor de los resultados, las medidas de política pública para la seguridad vial infantil no han sido eficaces. Los niños no deciden cómo transportarse, es un adulto quien decide por ellos y no hemos hecho lo suficiente como Estado para frenar este flagelo, que nos sitúa incluso por debajo de algunos países de África y Asia. 

Después de una jornada recreativa, más de 60 menores – en dos viajes- fueron transportados de regreso a sus casas para volver con sus padres, 33 de ellos y un adulto hicieron un viaje sin retorno. Esta tragedia sucedió hace 8 años en Fundación, Magdalena, cuando un bus de transporte escolar se incendió cegando la vida de estos niños y niñas, un terrible suceso que cambió para siempre la vida de todos los habitantes del municipio.

Sin embargo, tragedias como estas se repiten a diario en las vías del país. La realidad es que cada tres días mueren en las vías dos niños, y garantizar la movilidad de los más de 12 millones de escolares que representan cerca de 24 millones de viajes diarios en medios motorizados y no motorizados, sigue siendo una deuda moral y material que no hemos asumido y que se repite a diferentes escalas en todo el territorio colombiano. 

Recientemente hemos atestiguado muertes como la de los 6 niños en San Andrés, Santander; la de Julián Esteban Gómez en Zipaquirá, Cundinamarca; las lesiones graves de los 7 niños de Otanche, Boyacá, y el fallecimiento de 2 niños en Aracataca, Magdalena. Estas son solo algunas de las caras visibles de una tragedia invisible. 

Es por esto que, en memoria de cada una de las víctimas que perdimos en este trágico siniestro, La Fundación Liga Contra La Violencia Vial y el movimiento Conduce a 50 vive al 100, con el apoyo de la Global Health Advocacy incubator -GHAI-, se unen a los actos conmemorativos realizados por la comunidad para mantener el recuerdo vivo de las vidas perdidas en este hecho y visibilizar esta problemática de salud pública que en casi dos décadas no hemos podido frenar y que afecta a la población con menores ingresos y aumenta las trampas de pobreza. 

Tanto así que en lo corrido del año el panorama es aún más desalentador. En los primeros tres meses (enero a marzo), las muertes de niños entre los 0 y 14 años en las vías aumentaron en un 17% con respecto al mismo periodo en 2021.

“La velocidad es un factor de base que multiplica todos los otros factores de riesgo en la ocurrencia de siniestros viales. Desde la academia trabajamos como movimiento social para que la seguridad vial sea entendida cómo un todo y que el sistema seguro es una medida costo eficiente para los gobiernos para “mantener a raya” las muertes derivadas por los mal llamados accidentes de tránsito”, recalca el vocero del movimiento ciudadano Conduce a 50 vive al 100, y también profesor de la Universidad de Los Andes y del Grupo SUR, el ingeniero Juan Pablo Bocarejo.

“Como víctimas de la violencia vial queremos que las autoridades se tomen la protección de los niños como algo serio. Muchos de nuestros dirigentes son papás. No podemos esperar a perder a un hijo para reaccionar y preguntar qué se puede hacer para que esto no vuelva a suceder. Necesitamos acciones claras y contundentes para mejorar la seguridad vial en nuestros municipios y departamento de Colombia. Antes de ocurrir un siniestro ya han pasado incidentes que nos avisan o nos tratan de prevenir. Necesitamos tener conductos o canales claros donde uno como papá pueda acercarse para informar o denunciar incidentes previos, para evitar que ocurra una crónica ya anunciada», señala Hedilberto Antonio Pabón Zanabria, padre de Antonio Pabón de 7 años que murió en la tragedia en Fundación en 2014.

Este llamado se suma a la semana de acción por Calles por la Vida #CommitToAct, una campaña liderada por cientos de organizaciones civiles alrededor del mundo que también se unen a este clamor mundial para reducir velocidades y promover en los gobiernos el aumento de acciones concretas para mitigar las muertes en siniestros viales en un 50% para el año 2030.

Hoy en la plaza dedicada a los 33 niños que murieron en la tragedia, la organizaciones civiles, la dirección del municipio, los habitantes y los padres en Fundación, Magdalena hacen un acto conmemorativo que inició con una vigilia el 17 de mayo para recordarle al país la importancia del compromiso ineludible de  no repetición ante los siniestros viales. Adicional a esto se realizó un muro del recuerdo con mensaje para los niños y niñas que ya no nos acompañan. 


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